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Comida de negocios: reglas para disfrutar sin sufrir

Los encuentros alrededor de una mesa pueden ser estratégicos para el devenir de una empresa. Incontinencia verbal, mangas arremangadas y exceso de condimento, son algunas de las fallas del empresariado local. Fútbol, religión y política, los temas prohibidos. La ayuda de los expertos.

Un sofisticado cuchillo de plata envuelto en papel blanco y entregado durante el postre fue responsable del fracaso de una negociación de más de cuatro años entre un fabricante de muebles norteamericano y una delegación empresarial japonesa. Hoy, es un caso de estudio para los expertos en etiqueta empresarial (.... )

La charla previa y el arte del small talk

Para la charla previa existe una tríada de temas que, según los especialistas, están prohibidos: fútbol, religión y política. “Al hablar de negocios, se trata un contexto sociopolítico con lo cual es importante ir a los números y casos concretos y nunca ahondar en partidismos”, sugiere Pía Estebecorena, de la asesoría en imagen personal y empresarial Cornejo & Estebecorena. (...)

Tanto Estebecorena como Vilella opinan que la duración máxima de un almuerzo laboral no debería superar las dos horas y que el anfitrión es el que paga la cuenta. “Es fundamental entender que en un almuerzo nunca se pelea por dinero”, opina Vilella. El intercambio de regalos se hace también al finalizar la comida.

Según los entrevistados, los empresarios argentinos suelen caer en los mismos errores: incontinencia verbal, mal uso de los cubiertos, postura incorrecta y abuso de sal.
Otro de los errores comunes entre el empresariado local viene de la mano del traje: “los hombres deben tener el saco puesto desde que entran hasta que se van”, señala Estebecorena. El panorama se oscurece si el empresario se arremanga la camisa y si come el pan del plato derecho; otra de las fallas criollas.

Para el embajador Eduardo Sadous, ex presidente de la Academia Argentina de Ceremonial, cuando alguno de los invitados es extranjero, la adaptación es clave. “En muchos países árabes y asiáticos los almuerzos son una especie de entrada en confianza con la contraparte. Recién después se pasa a los negocios. Entonces, lo importante es respetar los usos y costumbres locales tanto en el comportamiento en la mesa como en la vestimenta”, explica. “Conocer la cultura y las formas ayuda a concretar o a destruir un negocio”, agrega y recuerda cuando durante un almuerzo en China, un empresario argentino descubrió que para sus habitantes, las garras de pollo eran un manjar y decidió comercializarlas. 

Style – Revista Apertura on line
por Josefina Coppa Oliver

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